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Mostrando entradas de marzo, 2014
La piedra escrita. Emilio Prados

Joaquín Fabrellas

Imagen de Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, dos miembros de la generación poética del 27. Fundadores de la revista Litoral.





La poesía de Emilio Prados es bastante desconocida para los lectores de poesía y también para los estudiantes de literatura de Bachillerato; sin embargo, es una poesía de una gran calidad y tiene una deuda definitiva con la poética de Juan Ramón Jiménez, el mismo que afirmaba que La voz a ti debida  de Pedro Salinas debía llamarse "La voz a mi debida"; sin duda, la influencia del onubense en los miembros de la generación del 27 está muy marcada, sobre todo en los dos poetas con una poesía más depurada: Jorge Guillén y Pedro Salinas. Autores ambos de una línea poética rehumanizadora ante tanta estética irracionalista, la estética que imperaba a principios del siglo XX y que ellos vieron, a través de Juan Ramón Jiménez como una amenaza a una poesía hecha por y para el hombre. El ser humano debe ser el …
" gritando por que termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera."




EN LA MUERTE DE LEOPOLDO MARÍA PANERO. Joaquín Fabrellas.

Vuelvo a leer sus versos. Recuerdo el impacto  cuando hace ya casi veinte años leí por vez primera Así se fundó Carnaby Street, se convirtió en mi libro de cabecera. Yo apenas era poeta. Ahora también lo sigo dudando, pero, al menos, no tengo miedo a fallar, ni a fallarle a nadie cuando escribo: ahora me da igual, y eso me lo enseñó Leopoldo M. Panero.

Así se fundó Carnaby Street fue para mí un punto de inflexión, yo procedía de una tradición balbuceante, tr
POSTES

Y los pájaros en los hilos eléctricos de la luz se me aparecen ahora como oscuras partituras que nadie interpretará jamás.


Joaquín Fabrellas
ETERNO RETORNO

Llevo décadas leyendo el mismo periódico. Me sorprenden aún las mismas noticias que no dejan de reinterpretarse. Las viejas fotografías indefectiblemente en blanco y negro que dejan en evidencia a lo que retratan porque parecen recuerdos sutiles de sí mismas. La antigua incandescencia de las palabras que tiernamente pasaron de moda y volvieron  a ser usadas. Me gusta comprobar cómo el periodismo se convierte en Historia, ver cómo lo que se ha escrito solo una vez se ha escrito muchas veces y para siempre.

Lo que no comprendo son las esquelas: sobre todo aquella que dice mi nombre y mis apellidos y que me señala amenazante cada día; quizá por eso vuelva mañana a leer las mismas noticias, para ver si, de una vez, me entero ya para siempre.


Joaquín Fabrellas