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Mostrando entradas de enero, 2013
XII, de Manuel Lombardo Duro, en Bajo soles de hilo, Jaén, 1982.

   Amo su hierática silueta egipcia,
el resplandor de sus mandíbulas plateadas,
sus besos metálicos, distantes,
el ojo ciclópeo de su fina garganta
por donde se divisa
un universo pestilente y comprimido.

   Quizá un día pierda la compostura
y os relate sin pudor,
cómo por el asedio de lo útil
llegué a enamorarme sin remedio
de una encantadora llave inglesa.

  Ah, si os contase
los calentones de tripas que me daba.
"BOLERO", de Tierra de paso, de Juan Manuel Molina Damiani.

PORQUE  todo se acaba y no puedo evitarlo,
déjame que te escriba sin querer estas letras,
esta canción que igual nos devuelve algún día
recuerdos de los dos, de nuestra vida juntos,
propiedad del olvido todavía. La luz,
por ejemplo, que aquella noche oscura tentaba
la pasión de tus ojos: es la misma que ahora
a los míos se prende desnudando tu piel.

  Porque todo se acaba y a ti no te preocupa
que esta historia termine contándola yo, déjame
que le ponga un final que jamás rememore
tus mentiras, mis farras, lo peor de nosotros:
nuestra adicción a herirnos; un final sin conciencia,
distinto al verdadero, que guste, literario,
a salvo del deseo que aún pueda quedarte,
adonde no aparezcas enfadada, mi amor.

 Apúratelo ya: es esta copa llena,
completamente tuya, de escritura vacía.

Cabo de Gata

CABO DE ÁGATA.



Este tranquilo mar en alta cumbre
sumergida por siglos: lava altiva
compuesta de basaltos; receptiva
la onda espumosa que enfría y da lumbre.

Aquí la tierra es masa donde alumbre
tanto caos un Dios, llama cautiva,
bello magma transforme en positiva
fuente de amor y lenta reciedumbre.

Acá el hombre es apenas eco vivo,
sea lugar donde la mar ya espanta
cualquier final o algún estío esquivo.

Este es el lugar para dura planta,
esta noche para un sol fugitivo
donde llora la mar: ya el cielo canta.

 J. FABRELLAS
15/1/13