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Ruinas del ayer. Pliegos del Condestable.

Ruinas del ayer Amigo, con afán, escucha ahora
pues la fama es reflejo de la ruina:
palabra regalada no termina
de llenar su vacío a cualquier hora.

Es  el tedio acosando tu figura,
viene la negra mancha que te asombra
en un tiempo retorna y después nombra
lo que tú escondiste sin usura.

Pues los discursos que aman en su prisa
la máscara, llenaron de su olvido
con un dolor ajeno de su risa,

nos recuerdan la miseria del mundo:
nadie habla de la cicatriz de nadie,
nada dicen de su dolor profundo.

Soneto en respuesta que escribiera Juan del Cálamo a su amigo Pedro de Contreras con motivo de la fama pasajera, el espejo de las vanidades y las nadas del mundo. Encontrado en los pliegos del Condestable del siglo XVI
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Pliegos del Condestable. (1550-1650)

Pliegos del Condestable Poema que escribe Baltasar de Saavedra, natural de Baeza, y entierra en el suelo para que nadie lo encuentre, donde confiesa que ha descubierto unas ruinas musulmanas en el Palacio de Villadompardo donde se hospeda como experto zahorí, empero, por mal de amores, no dice al dueño lo que ha visto, por no ser tomado por loco o con mal tino. 1635.
Encontrado en fecha reciente en Pliegos del Condestable.

Todo el orden inventará su caos
cuando el caos engendre su principio,
aquella plaza, laberinto claro,
aquel palacio de azahar cubierto.
Y a su piedra la luz así devuelva
dulce sombra que a descansar invita;
la rama esconde media luna y llena
su noche abierta de agua pura y palma.

Allí reposan los arcos en bóveda,
celeste, sombra incólume de estrella,
y copia adentro la noche de afuera,
recoge afuera todo su silencio,
la voz callada para labio inmóvil:
será su fallo germen del comienzo. Pliegos del Condestable Soneto que dirige el cantero Eufrasio López de Rojas desde…
Sonetillo

El sombrero  como el mar,
el mar es quizá sombrero,
pero de esto ya no espero
hacerme veste, o ya zar

de reino, perdido césar,
inconcluso pasajero
es de nuevo el prisionero
del aire o poder amar

en tu rostro, pues amada,
hábil simiente, la luna
en amores de la albada,

final abrupto de cuna
y deseo de la nada
sutil, la doliente duna.

J. Fabrellas

Triunfos que perdimos


Ahora es fama lo que un día ruina
Y será ruina lo que ayer fue fama,
La fama es solo ruido que se inflama
Por ver pasar un tiempo que se arruina

Es tu riqueza tu miseria clara,
Pues el brillo es la nada de su llama,
Para el éxito del necio solo aclama
Llenando el hueco oído con voz cara.

Rauda ruina de su edificio altivo
Es hoy el ayer, vacío, su memoria,
Rumor de escombros del dolor nativo.

Recoge tú las flores de un tiempo ido
Porque el instante es siempre su pasado
Y sabrás las victorias que has perdido.



J. Fabrellas
Cocaína & caviar


Formáis ahora un triángulo perfecto,
adentro un blanco polvo,
abre tu cuerpo al espectáculo de la noche,
donde guardas los gritos más secretos:
una plastificada imagen en el espejo
y el odio que venden como producto.


Ahora te miras sin saber qué ves,
sombra sola, antiguo cuerpo traslúcido,
el reflejo salvaje consumiendo
las exequias de tu pureza, sangre
amarga diluye tu tiempo de sol,
abre los rojos labios a la cámara,
recoge tú su mentira
(solo el mundo te miente),
mientras adoras el canto de urraca,
y maldices tu nombre.


Entonces, a una distancia marítima,
vulgares lagos de plástico,
un aire glacial, la nieve
consumida por el frío,
baja hasta el agua donde
crían pacientes y a poco precio
el fruto del semen del Caspio fértil,
negra semilla encondida en el vientre,
(tu vientre no alberga nada),
para este tiempo es su vacío en dosis,
veloz hacia su nada,
escrito está en tu jersey tu gesto,
bella consumidora de tu espanto,
musa del brillo,
desayuna cocaína, come caviar,
cómprate un can del tamaño…
El error. Modo de empleo.


Habitamos una sociedad que no soporta el error. Legiones de personas se levantan todos los días para ver quién ha fallado y dónde. Inseguros de sí mismos, de ver nuestros propios errores, es mucho más fácil determinar el error de los demás: Errare humanum est, Cicerón entre otros nos lo recordaba,  parece habérsenos olvidado que solo perseverar en el error sí es verdaderamente ignorante, y cuando sucede una vez es normal, cuando ocurre por segunda vez es una decisión tomada y premeditada.
Y es que todos nos equivocamos todos los días, me equivoco a menudo en mis clases, en mi vida,  lo que es verdaderamente humano es reconocer el error y rectificar, y eso no lo hacemos, nos regodeamos cómodamente en esa caída de los demás tan cómoda desde nuestra posición televisiva, o detrás de la pantalla del ordenador a criticar lo que los demás estén criticando, cuando seguramente  no hemos visto nuestro propio yerro, y eso es envidia, y comodidad, estamos acostumbrados …
Artículo de costumbres.

Sociedad zombi

A la manera en que mi querido Larra lo haría, obviando el tiempo y la distancia, la crítica de costumbres desde una mirada fría; tener el valor de señalar para sancionar algo en lo que tú mismo estás inmerso. Esta sociedad actual que tanto se mira al espejo y que tan bien pagada está de sí misma, una sociedad que prefiere el halago a la propia contemplación del espectáculo, tú mismo ante ti mismo, sin paliativos, sin contemplaciones, eres lo que has creado de ti, lo demás depende de tu exigencia y de las mentiras que te creas.
Inmersos en la sociedad del gozo, de lo inmediato, del ahora; no es que no exista el pasado, es que ya no existe ni el lenguaje que me permitía acceder a él, almacenándolo todo de forma caótica donde el lenguaje tenía un principio organizador. Ahora solo existe el instante si aceptamos el discurso del tedio, todo lo que reside en los lados, todo lo que no soy yo mismo, el terror reside en que los demás no son yo mismo ni par…